Buenos días mujeres,
Vamos a reanudar nuestra conversación. Siguiendo el tópico del espacio aquí les dejo un poema de La Casa es Humana:
JARDÍN INFINITO
I
Somos la
alborotada caracola que
resiste en la pesadilla errante del destierro
No podemos
encontrar la casa lavada en sombras
Anclada en la
espalda de la nostalgia
II
Por entre las
pestañas
alcanzamos a
ver un brazo de mar
enredado en la
oscuridad
-letra a letra
hemos de volverle real-
III
Abrimos de
puerta a puerta el jardín
para florecer
mañanas de un azul imposible
IV
Teñida de lavandas la casa
abre espacios
infinitos
en la
luminosidad de los sentidos
hasta
irradiarnos.
Con este poema abro una conversación sobre la casa errante, la que no tiene dirección postal, la que nos transforma en cada punto geográfico al que entramos. Cómo cambia la visión del Ser en las mudanzas? Cómo impacta la adquisición de un nuevo idioma al espacio del Ser, a la casa errante?